Dicen los grupos que se oponen al derecho a decidir de las mujeres, que la vida debe protegerse desde la concepción hasta la muerte, sin embargo, pareciera que no todas las vidas valen igual, y que esta protección sólo aplica desde el día de la fecundación hasta el noveno mes de gestación, y una vez nacido el niño, que se las arregle con su madre como pueda, que los grupos antiaborto seguirán ocupados abogando por los embriones.

Mucho hablan estos grupos de la responsabilidad de las mujeres en el embarazo, y mucho alimentan el sentimiento de culpa y el machismo que esto implica:  que si ella no se cuidó, que si por ejercer su sexualidad se tiene que aguantar, que si llevaba la falda muy corta, que si andaba de loca, que si ella se lo buscó.  Pero de lo que estos grupos hablan muy poco es sobre la responsabilidad de los hombres y sobre las consecuencias reales y riesgos que acarrea interrumpir un embarazo en un lugar en donde está penalizado, y los números y las evidencias no mienten.

Es un hecho comprobado que la penalización del aborto violenta a las mujeres, sin embargo estos grupos siguen abogando por que se considere un crimen y se castigue a quien por cualquier razón interrumpa un embarazo, aún cuando se realice de forma segura y antes de la semana 12 de gestación. Para ellos, la consecuencia de un aborto, o la razón parece ser lo de menos, es un problema ideológico. Pero las consecuencias de la criminalización de las mujeres que deciden interrumpir su embarazo son muy reales y constituyen problemas muy graves de derechos humanos, de salud pública y de justicia social.

Dentro de todas estas realidades que los grupos que se oponen al derecho a decidir de las mujeres particularmente no ver, hay 3 que cuando se ponen en la mesa hacen –como se dice en México— como que la virgen les habla. Sin embargo, consideramos muy importante compartir, para que cada mujer pueda tomar decisiones bien informadas cuando de su maternidad, de su vida, de su futuro y de sus derechos se trata.

  1.    Procesos penales y cárcel: El primer riesgo que se corre al estar penalizado el aborto es precisamente, la pena. En México se denuncia diariamente a una mujer por abortar, lo que trajo 4 mil 246 denuncias de enero 2007 a diciembre 2016, y de las cuales 228 personas fueron sentenciadas de acuerdo con el infome “Maternidad o Castigo” del grupo GIRE, con toda la violencia secundaria que esto conlleva, desde el estigma social, discriminación y pago de multas injustas, hasta la pérdida de la propia libertad, muchas veces por abortos espontáneos o no inducidos.
  2.    Embarazo adolescente: Otra terrible consecuencia que acarrea la criminalización del aborto, es el embarazo adolescente, problema que tiene a México en el muy vergonzoso primer lugar a nivel mundial y que hace que miles de niñas-madre vean truncado y comprometido su futuro y su derecho básico a un desarrollo y una vida digna, y que en muchísimos casos son producto de violación, con todos los daños que esto implica en la madre, en el hijo y en la sociedad en su conjunto.
  3.    Embarazos peligrosos, enfermedades y muerte materna: De acuerdo con la OMS, en todo el mundo se producen cada año aproximadamente 25 millones de abortos peligrosos, de los cuales la gran mayoría ocurre en países en vías de desarrollo, particularmente en Asia, África y América Latina.  Las complicaciones derivadas de abortos nada seguros pueden incluir el aborto incompleto (que se produce cuando no se retira del útero todo el tejido del embarazo), la hemorragia, lesiones vaginales, cervicales y uterinas, e infecciones, y en casos extremos, la muerte. Se calcula que en América Latina el porcentaje de casos de muerte materna por abortos inseguros es del 24%. En total cada día mueren casi 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto.  

 

No se puede tapar el sol con un dedo ni ignorar la realidad. Está plenamente demostrado que la despenalización del aborto no solo contribuye con la solución de estos problemas, y no sólo no aumenta la mortalidad materna, si no que esta disminuye sin excepción donde se garantiza el derecho a decidir. En suma: legalizar el aborto, salva la vida de las mujeres.

A pesar de que en México y en el mundo falta mucho camino por avanzar en la materia, en la ciudad de México está garantizado el  derecho a decidir desde 2007, y el panorama pinta bien a nivel nacional y regional .

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