La salud reproductiva no se trata sólo de abortos, a pesar de toda la atención que reciben. También se trata de que los jóvenes tengan acceso a servicios de planificación familiar, anticoncepción, educación sexual y muchos más.

¿Qué significa esto? Que la salud reproductiva es la llave que les permite a los adolescentes controlar el tiempo y el tamaño de sus familias para que tengan hijos cuando estén financieramente seguros y emocionalmente listos para que puedan terminar su educación y avanzar en su área profesional. La mayoría de los argumentos anti-aborto se centran en culpabilizar a la mujer, pero no se detienen a pensar en qué tan preparados pueden estar los jóvenes para educarlos y mantenerlos. Después de todo, tener hijos es caro.

Según la Profeco (2018), tan sólo el primer año de vida de un hijo cuesta entre los 90,000 y los 100,000 pesos mexicanos y mientras más tiempo pasa, más gastos surgen en áreas como: alimentos, vestimenta, vivienda, artículos de higiene, asistencia médica, gastos médicos no asegurados, matrículas escolares, uniformes, libros de texto, útiles, transporte, viajes, entretenimiento, gastos universitarios, etcétera.

Los adolescentes sin conocimiento sobre su salud sexual tienen más probabilidades de enfrentarse a un embarazo y menos de trabajar, lo que conduce a una espiral hacia el fondo de la escala económica. Llevar un embarazo no deseado a término cuadruplica las probabilidades de que una nueva madre, su posible pareja y su hijo vivan por debajo de la línea de pobreza (American Journal of Public Health, 2018).

Es por esto que brindar a las mujeres una gama completa de opciones de salud reproductiva es bueno para la economía al mismo tiempo que es esencial para la seguridad financiera de las mujeres y sus familias. Hacer lo contrario amenaza no sólo a la salud física de las mujeres sino también a su bienestar económico.

De hecho, este año la activista Chelsea Clinton (hija de Bill Clinton y de Hillary Clinton) expuso un argumento que vale la pena considerar. Según Chelsa, desde que fue legalizado el aborto en Estados Unidos por la decisión de la Corte Suprema en 1973 hasta el 2009, se agregaron tres billones y medio de dólares a la economía estadounidense.

Los políticos no pueden prometer hacer crecer la economía y al mismo tiempo limitar el acceso al aborto, el control de la natalidad y la educación sexual. La salud económica de los países y la salud reproductiva de las mujeres están vinculadas. El impacto económico de negar la legalidad del aborto puede ser mayor de lo que pensamos.

En Dalia & Gaia tenemos el compromiso de brindar una atención profesional, cálida y respetuosa en cada uno de los servicios de planificación familiar. Toma las riendas de tu salud reproductiva; la educación para la prevención es la mejor manera de evitar un embarazo.