Como hemos dicho en publicaciones anteriores, el mayor riesgo que existe cuando una mujer decide llevar a cabo interrumpir un embarazo es la falta de información. Sin embargo, no es solo la falta de ésta la que nos pone en riesgo, sino aquella información falsa o tendenciosa que sin corroborar nos llegamos a creer y que cree la gente a nuestro alrededor. Que si ya no podré tener más hijos, que si seré una mala mujer, o que si me iré al infierno por tomar una decisión sobre mi propio cuerpo, etc.

La experiencia y diversas investigaciones, nos han mostrado que no existe una relación directa entre la decisión de abortar y ningún tipo de daño psicológico. Es cierto que una ILE suele provocar algunos sentimientos de inseguridad como cualquier procedimiento médico, pero estos desaparecen rápidamente cuando lo hacemos en un lugar seguro. Las mujeres que deciden no llevar a término un embarazo retoman su vida normal sin ningún problema y eligen el momento cuando quieren ser madres.

Sin embargo, esto no quiere decir que las mujeres no lleguemos en algún momento a experimentar sentimientos negativos, sobre todo la vergüenza y el sentimiento de culpa.

Este sentimiento aparece con mucho más frecuencia en los contextos más conservadores y tradicionales, y es en muchas ocasiones ejercida por parte de la familia y las personas más cercanas, que por sus propias creencias y prejuicios se oponen al derecho a decidir de las mujeres.

Este sentimiento de culpa, es la consecuencia de vivir en una sociedad machista que promueve los roles de género tradicionales, y que pone a las mujeres en un segundo lugar.

Es la misma culpa que por ejemplo, se nos induce a sentir con respecto a la comida y a cómo debemos comportarnos en general, que si nacimos para madres, esposas o estamos obligadas a atender otras personas y a lucir siempre bellas. Para que el machismo funcione, es necesario que las mujeres sientan culpa al ejercer su libertad, especialmente en temas de sexualidad y maternidad, sin embargo, cuando aparece este sentimiento de culpa se vive de manera muy real.

Por esto, si vives en un contexto muy tradicional en el que no cuentas con mucho apoyo y decides llevar a cabo una ILE, es importante que en primer lugar lo hagas en un lugar seguro y en segundo busques el acompañamiento de alguna persona que te apoye en tu decisión y con quien puedas compartir abiertamente tus emociones siempre que lo necesites, y si lo consideras, buscar apoyo con alguna persona profesional de la psicología, quien te acompañará y sin duda te ayudará a recordarte el por qué fue tu mejor decisión y a dejar rápidamente atrás esos sentimientos.

Es muy importante sacar todas esas emociones de la manera que mejor te acomode, ya sea escribiéndolas, pintándolas, bailándolas o en grupos de apoyo en Internet, y siempre recordándote que eres una mujer valiente, libre y que tienes el derecho a decidir cuándo quieres ser madre.