Al tomar la decisión de abortar, suelen surgir muchas dudas alrededor de lo que conlleva este proceso. ¿Existe algún riesgo para mi? ¿Es doloroso? ¿Si quiero tener hijos después voy a poder? ¿Qué consecuencias físicas tiene?

La polémica con respecto al aborto voluntario es vieja, sin embargo, después de décadas de lucha, sobre todo por parte de grupos feministas, se ha ido avanzando en la materia nivel mundial. Se ha determinado que el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo es un asunto no solo individual, sino que por sus consecuencias e implicaciones, constituye también un asunto de derechos humanos y de salud pública.

De acuerdo con la OMS (1) se calcula que en el mundo se realizan aproximadamente 25 millones de abortos en condiciones de riesgo, lo que se traduce en aproximadamente 47.000 muertes evitables cada año.

En México el aborto es legal cuando la vida de la madre corre peligro, sin embargo cuando se trata del libre ejercicio de la libertad la situación es distinta según cada estado. Afortunadamente, desde el año 2007, la Ciudad de México cuenta con una de las leyes más avanzadas en el mundo en la materia que garantiza a las mujeres el derecho a decidir.

Sin embargo, en una cultura como la nuestra, los temas de sexualidad y salud reproductiva suelen estar envueltos en velos de silencio, lo que facilita la propagación de información falsa, errónea o desactualizada, y se refuerzan algunos mitos y miedos acerca de una decisión de esta naturaleza.

A diferencia de lo que se creía con anterioridad, y gracias a los avances médicos, cuando una interrupción de un embarazo se realiza en las condiciones adecuadas, es muy seguro y los riesgos son mínimos.

En México, la interrupción voluntaria y segura del embarazo, se realiza principalmente mediante dos métodos: Farmacológicos y por aspiración manual endouterina.

Para la interrupción farmacológica, se administran dos medicamentos bajo supervisión profesional, y al cabo de 2 o 3 semanas, se espera que se expulse el producto de la gestación. Cabe mencionar que éste método tiene una efectividad de entre el 70 y 80%, por lo que, en caso de dar positivo en la prueba de embarazo subsiguiente, la paciente deberá ponerse en contacto con el personal médico para explorar otras alternativas. El procedimiento farmacológico tiene algunas limitantes, pues sólo puede practicarse hasta las 8 semanas de gestación y bajo ciertas condiciones de la paciente.

Por otro lado, la interrupción del embarazo mediante aspiración endouterina consiste en la extracción mediante aspiración succionando a través de un tubo delgado llamado cánula introducida en el cuello uterino. Éste método es realizado por personal experto y tiene una duración aproximada entre 10 y 15 minutos. Esta intervención es ambulatoria y las molestias suelen desaparecer al cabo de unos días y sin dañar de ninguna forma el sistema reproductivo.

El método que se utiliza para cada caso, depende del tiempo de gestación y de las características de la paciente, de ahí la importancia de un diagnóstico profesional y con el instrumental adecuado.

Así, podríamos afirmar que el principal riesgo cuando hablamos del aborto, lo constituye la clandestinidad, la charlatanería y la desinformación. Cuando la interrupción del embarazo es realizada en las óptimas condiciones de esterilidad y por personal especializado los riesgos resultan mínimos, y en su caso se atienden de manera oportuna y con el equipo necesario.

 

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REFERENCIAS:
En todo el mundo se producen aproximadamente 25 millones de abortos peligrosos en el año: OMS. Disponible en http://www.who.int/es/news-room/detail/28-09-2017-worldwide-an-estimated-25-million-unsafe-abortions-occur-each-year