Las redes sociales se han convertido en una arena en donde se puede juzgar a la gente con mucha facilidad, y en donde muchos encuentran el terreno propicio para defender sus ideales, descargar sus filias, sus miedos, sus carencias y sus fobias. La gente puede sacar lo mejor, pero también  lo peor de sí escudada en el anonimato, en la distancia y en la proliferación de noticias falsas o fake news que son tan buenas para alimentar prejuicios negativos y evadir las propias responsabilidades.

En este contexto, han aparecido un sinnúmero de  linchamientos  generalmente mediáticos, que llevados al extremo han acabado incluso con la vida de personas en México.

Estos linchamientos suelen darse en multitud de temas, y aparecen muchas veces ante información descontextualizada o directamente falsa.  Y cuando se trata de temas polémicos como la sexualidad y el aborto, no es la excepción. Tal fue el caso de una chica en Aguascalientes que tuvo un aborto en un centro comercial, y que fue expuesta y atacada públicamente en redes sociales,  e incluso criminalizada por la fiscalía del Estado sin ni siquiera saber que se trataba de un aborto espontáneo.

Los mensajes de odio e intolerancia proliferan por doquier, y cuando se habla del aborto, los mensajes que condenan el derecho a decidir, por alguna extraña razón están casi exclusivamente dirigidos a las mujeres.

A continuación, y a manera de ejemplo compartimos algunos de los mensajes que aparecieron en las redes sociales a propósito del debate por la despenalización del aborto en Argentina, pero que representan muy bien los mensajes de la gente que se opone al derecho a decidir en México.

En estos mensajes siempre se les dice a las mujeres lo que tienen que  hacer,  que si se tuvieron que cuidar de tal forma, que si abrieron las piernas, que si ellas lo permitieron, como si el embarazo fuera solo “cosa de mujeres” y como si los hombres no tuvieran ni vela en el entierro. Como si los embarazos no fueran cosa de óvulos y espermatozoides, o como si los hombres no tuvieran otra remedio sobre su sexualidad que la de eyacular  así sin más, o como si la ley no los obligara a responsabilizarse en caso de embarazos no deseados.

Si en verdad estas personas no quieren que existan los abortos, no podemos ser tan ingenuos o machistas y pensar que solamente es cosa de mujeres.  La fecundación es cosa también de hombres, y también de la sociedad en su conjunto.

Un aborto no es algo que por sí mismo ninguna mujer desea, y sabemos que quienes toman esta decisión, no suelen volver a hacerlo. Pero si les preocupa la vida humana y la de las hipotéticas almas de los no nacidos, y quieren contribuir con la reducción de abortos, hablemos más a los hombres sobre su responsabilidad sexual, eyaculaciones, vasectomías y pensiones alimenticias. Temas, que por lo pronto, aún tienen la capacidad de hacer desaparecer de la discusión a muchísimos hombres, y cuando se trata de embarazos no deseados, ni se diga, que suelen ser los primeros en desaparecer, pero del mapa.

Siendo prácticos, ningún hombre con vasectomía, ni que utilice de manera correcta el condón tendrá que preocuparse jamás por un aborto, y en cambio, podrá demostrarle a las mujeres, y decirle a esos hombres de manera acertada, lo que tienen que hacer para efectivamente evitar abortos,  empoderarse en  su  sexualidad, y ejercer su propio derecho a decidir.  Por lo pronto, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo corresponde a cada persona, y si por cualquier razón una mujer toma esta decisión, está en todo su derecho, como el derecho libre, de quienes deciden llevar a cabo un embarazo. Como rezaba el lema de la movilización en Argentina por el derecho a decidir y que se adoptó por todo en el mundo: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.