En tiempos ordinarios, el acceso al aborto es esencial porque decidir si tener un hijo o no y cuándo tenerlo es fundamental para la autodeterminación de las mujeres y su participación equitativa en la sociedad. Durante la pandemia de Covid-19, dicho acceso es aún más importante.

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Debido a las órdenes de confinamiento, millones de mujeres pueden haber reducido sus posibilidades de acceso a la anticoncepción. Muchas clínicas tienen visitas restringidas o detenidas, incluidas las citas para colocación de dispositivos anticonceptivos; además, muchas mujeres pueden tener dificultades para viajar de manera segura a una farmacia para buscar protección. Aunado a todo lo anterior, es posible que un mayor tiempo en el hogar aumente la actividad sexual de las parejas.

A medida que gran parte del mundo se instala en una nueva rutina de distanciamiento social, es probable que las parejas tengan mucho más tiempo libre en casa para acurrucarse juntas. Pero, ¿es este el momento en el que muchos elegirán crecer la familia? Hay una serie de factores de riesgo, comenzando por el hecho de que simplemente hay menos atención disponible en muchas áreas, ya que los hospitales priorizan más recursos para ayudar al aumento de pacientes de Covid-19 que ingresan día con día. Y para las mujeres que ya están embarazadas, cada viaje al hospital durante la pandemia conlleva un riesgo adicional.

Los académicos señalan muchas causas, pero generalmente están de acuerdo en que después del tumulto de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, a las parejas les resultó más realista criar hijos en la relativa calma y prosperidad económica que siguió a la guerra y no al mismo tiempo en el que sucedía. Las consecuencias del Covid-19 ya han provocado dificultades financieras sustanciales para muchas familias, y no tener el dinero para mantener a un hijo (o un hijo adicional) es una razón por la que las mujeres puedan elegir abortar.

En tiempos de crisis, se sabe también que las mujeres y las niñas a menudo se ven afectadas de manera desproporcionada. Las órdenes de cuarentena y confinamiento han aumentado la violencia de género, lo que a veces incluye coacción sexual y agresión que pueden provocar embarazos no planificados. Del mismo modo, la atención de salud sexual y reproductiva puede ser descuidada o difícil de acceder, y las cadenas de suministro interrumpidas pueden reducir el acceso a anticonceptivos e insumos de interrupción legal y segura del embarazo. Todos estos factores a su vez pueden llevar a más personas a buscar abortos inseguros.