A muchos nos produce ciertos nervios pensar en ir al médico. Sin embargo, una vez estamos ahí y nos explican bien lo que nos van a hacer, nos tratan con profesionalismo, calidez, cuidado y entendemos los beneficios de asistir, esta sensación suele desaparecer. Lo mismo suele suceder cuando hablamos de una interrupción legal del embarazo.

 

No hay una regla que determine exactamente cómo nos vamos a sentir emocionalmente una vez que nos enteramos que estamos embarazadas y decidimos interrumpirlo, y las diferencias se relacionan más con factores culturales y a las condiciones en las que se realice, que con efectos de la interrupción del embarazo en sí. Sin embargo, aún existe la falsa creencia de que este puede causar un daño a nivel psicológico, que acarreará traumas y que nos sentiremos muy mal por hacerlo.

A nivel físico, y dependiendo del tratamiento que elijas, puedes tener algunas molestias menores que desaparecerán en su totalidad al cabo de unos días, y el periodo y el sistema reproductivo, suele restablecerse regularmente a las tres o cuatro semanas.

A nivel psicológico, no se ha encontrado evidencia que vincule la decisión de abortar con ningún problema de salud mental.

En uno de los mayores estudios longitudinales sobre la materia que se realizó con 956 mujeres en Estados Unidos en 21 estados, y publicado por la revista JAMA Psyquiatry ,  se analizó durante 6 años el estado emocional de mujeres que habían abortado cerca de la fecha límite permitida, y se comparó con el estado emocional de las mujeres a quienes no se les permitió abortar por haber pasado esta fecha. Después de analizar cuidadosamente la información generada durante todo este tiempo, se concluyó que no había ninguna razón para vincular la decisión de abortar con ningún problema psicológico como la depresión, ansiedad, baja autoestima y bienestar psicológico en general, ni en el corto ni en el largo plazo con respecto a las otras mujeres, quienes por el contrario, sí aumentaron sus niveles de ansiedad cuando se les negó la posibilidad de abortar.

Lo que sí sabemos que puede causar problemas, y son factores de riesgo físico y psicológico real, son la desinformación, la clandestinidad y falta de profesionalismo y seguridad con la que aún se realizan, junto con la criminalización a las mujeres que abortan, y la negación del derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos y sobre nuestras propias vidas. También es cierto que por el lado psicológico, puedes estar segura de que siempre nos sentiremos mejor ejerciendo nuestra libertad sea cual sea nuestra decisión.

La interrupción del embarazo es ante todo un derecho y una decisión personal que corresponde a cada una tomar, y que afortunadamente está garantizada cada vez en más lugares, y cada vez mejor comprendida por más personas, independientemente a las razones que la motiven.

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